Me despierto entre lágrimas
sin saber muy bien en qué cama estoy.
No sé si soy una fulana
o una monja recluída en su celda.
Sólo siento que día a día muero un poco más.
De ser una zorra de alto-standing,
me pasearía en coche oscuro hacia el Holiday Inn.
Me forraría de lencería de gata nocturna,
reiría con los labios de rouge rodeada de "caballeros"
e impresa, en mi copa de Moët & Chandon, certificaría mi boca.
Si acaso, fuere Dios quien me llamare,
mutilaría mi cuerpo por no alimentar el pecado.
Cambiaría mi anatomía nocturna,
por carne de Santa e Inmaculada Perfección.
Libre, al fin, de los terrores humanos.
Pero ni soy una puta ni una monja.
Sólo soy esa maqueta inacabada de Dios;
esa mujer encerrada entre cuatro paredes;
esa belleza que se agota en sí misma cada día
y, nostálgicamente, se hunde en la tierra del olvido.
Lucía de Fraga.
lunes 23 de enero de 2012
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1 comentarios:
Este poema te lo había leido creo que en face o en otro lado y me quedé prendada de él ,pues me parece una maravilla.En algún momento de la vida ,todos queremos ser otr@ verdad? magnifico.Besos de todo corazón Lucia.
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